Como una obsesión, una necesidad y un deber. Muchos jugadores que cuelgan la raqueta subrayan en rojo sobre el guión de su memoria todos los aspectos en los que fallaron en su etapa profesional para transmitirlo a las nuevas generaciones. El ovetense es uno de ellos y sobre sus hombros ha recaído la responsabilidad de transmitir su legado a los tenistas más destacados de la federación canadiense. Galo Blanco es uno de los grandes protagonistas del ‘fenómeno Raonic’. Desde finales de 2010 ejerce como brújula de uno de los talentos con más proyección de la ATP. El canadiense, con el español como guía, se ha colocado entre las 30 mejores raquetas del mundo y esta temporada que comienza aspira a todo.
Al conversar con Galo Blanco se palpa que la confianza en su pupilo es total. El español se ha ganado el respeto de sus rivales, como también lo ha hecho su pupilo en la pista. Sin embargo, prefiere quitarse mérito. “Si no hubiese materia prima, sería imposible”, apunta en esta entrevista a TENIS WORLD. Pero lo cierto es que Milos es una de las grandes joyas del circuito y ha sido el ovetense quien la ha lanzado al mundo profesional, quien le ha ayudado a insertarse entre las mejores raquetas de la ATP. Y eso que una lesión de cadera en Wimbledon evitó que el canadiense de origen montenegrino pudiese acabar la temporada. Aún así, el año fue sobresaliente. Y nadie lo pasó por alto. A Raonic la ATP lo condecoró como ‘revelación del año’, después de su salto en el ranking (escaló 120 posiciones y conquistar su primer título en San José). Tampoco pasó desapercibida la actuación del ‘coach’ Galo Blanco. El ex tenista fue reconocido por el RPT (Registro Profesional de Tenis) como ‘mejor entrenador del año’, un premio que según el propio protagonista “no hubiese sido posible sin Raonic”. Sea como sea, Milos y Galo conforman la pareja de moda del circuito.
>> Para leer la entrevista busca el número 33 de TENIS WORLD.




febrero 22nd, 2012
Redacción
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